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DISFRUTANDO LA VIDA, GRACIAS A MI TRASPLANTE…

Cuando se dice que el trasplante es una solución casi definitiva para un paciente en diálisis, de verdad lo es, hoy después de 9 años de estar trasplantada, son incontables las ricas experiencias que he tenido la posibilidad de vivir. No cabe duda que la máquina de diálisis es, por decir lo menos, esclavizante, sobre todo para poder desplazarse de un lugar a otro y qué decir de la posibilidad de viajar. Es así como hoy tengo ganas de contarles todo lo que puede hacer un trasplantado, que quiere vivir la vida con optimismo. Desde aquel 13 de Agosto de 1996, en que me tocó la fortuna de recibir un nuevo riñón (mi niño), el que una persona caritativa decidió donar para cuando ya no estuviera. Nunca dejaré de dar las gracias por tanta generosidad y desprendimiento de aquellas personas que han tomado la decisión de ser donantes.

La vida me ha dado una segunda oportunidad; la de vivir la vida “a concho” y, aprovechar todas esas buenas oportunidades que nos depara. Es así como mi recorrido en este tiempo ha sido fructífero. Ya en un testimonio anterior, tuve la oportunidad de contarles de mis viajes a Isla de Pascua, Perú, Uruguay, Argentina, además del Norte y el Sur de Chile.

Hoy les quiero relatar mi experiencia de un viaje a Europa, lo que ha significado esa tremenda oportunidad con la que todos soñamos de conocer algún día. Saber de antiguas culturas, que nos han dado una tremenda formación tanto en lo emocional como en lo espiritual.

El 9 de Octubre del 2004, tomamos un avión que nos llevó a Madrid, en donde nos esperaban unos amigos chilenos que llevan mucho tiempo (25 años), por esos lados. Ellos tuvieron la buena voluntad de programarnos una gira que resultó muy enriquecedora, nos planificaron país por país, ciudad por ciudad y todos los detalles que involucra un viaje de esta envergadura.


Tal como les cuento, llegamos a Madrid, donde estuvimos tres días con ellos, nuestra primera experiencia fue Toledo, una ciudad preciosa, llena de historia y arte. Después seguimos a París, en un tren realmente de “primera clase”, estuvimos tres días conociendo las bellezas y lugares espectaculares que tiene esta ciudad; La Torre Eiffel, El Arco del Triunfo, la Catedral de Notre Dame, el Museo del Louvre, el Museo Dorsay, el Museo de Rodin, etc. etc.

Sergio Sarmiento, Nora Del Curto, Nancy Mac Innes,
Ernesto Palm, en el Café de Oriente Madrid.
Palacio Chino del Té, Postdam Alemania
En Plaza San Marcos, Venecia Italia
SS Juan Pablo II, en una de sus últimas apariciones en público.

Posteriormente, seguimos a Berlín donde nos esperaba Cecilia, la hija de nuestros amigos Sergio y Nancy. Ella se radicó en esta hermosa ciudad donde ha hecho su vida y ha formado con Christian, una linda familia. Con ellos recorrimos lo más tradicional de Berlín y un precioso viaje a Postdam, que es un lugar idílico, lleno de palacios, museos e historia difícil de describir, como en todos los lugares que uno visita hay recuerdos inolvidables, como por ejemplo un pequeño palacio chino, el que fue diseñado solamente para “tomar el té”, claro que a estas alturas, obviamente ya no sirven té, pero queda toda esa fantasía y boato con la que vivían los reyes de la época. Otra de las cosas destacables de esta ciudad es comprender como han logrado unirse los alemanes después que se derribó el Muro de Berlín, aún quedan vestigios que permiten imaginarse lo terrible que deben haber sido esos tiempos en que se dividieron familias y gente de una misma cultura y raza estaban separados por el capricho que dejan las guerras. Hoy se ha dado paso a un centro de actividades lleno de comercio, teatros, museos y cultura que los une.

Nuestra siguiente escala: Viena, una ciudad verdaderamente bella y llena de cultura, aquí tuvimos la oportunidad de asistir a un concierto de Strauss, hecho como en los mejores tiempos. Esta ciudad ofrece lugares realmente impactantes, como por ejemplo los Bosques de Viena, donde la naturaleza juega un rol demasiado fundamental, bosques de una frondosidad que sobrecoge. Aquí fuimos a un lago subterráneo que en sus tiempos fue una mina ubicada en un lugar tan estratégico que en la segunda guerra mundial, fue utilizada por los alemanes para fabricar fuselajes de aviones.

De aquí partimos a la “bella Italia”, donde la primera escala fue Venecia, ciudad en la que sus calles son canales por lo que solamente se puede recorrer en Vaporetos (micros), claro que cuando llegamos ¡“eureka”¡, éstos ESTABAN EN HUELGA, lo que significó que para llegar al Hotel, tuvimos que tomar un “taxi”, obviamente por agua, estos son unas lanchitas pequeñas que andan como todos los taxis del mundo a altas velocidades -“no me digan, el susto que pasé”-, aparte del precio que nos cobraron “un ojo de la cara y la mitad del otro”, por lo que el resto del recorrido lo hicimos… caminando¡¡¡, La Plaza San Marcos, El Campanil, la Catedral, todo está cubierto de historia y “palomas” que se te suben a la cabeza, estuvimos dos días, pero los caminamos enteritos. Esto es lo que los viajeros llaman “patear la ciudad”.

De Venecia a Florencia, donde seguimos caminando, la verdad es que hay tanto que ver y recorrer, que el tiempo se hace nada y los días pasan volando. De aquí a Roma, con la pasada obligada por Pisa, su famosa torre y sus iglesias.

Roma es cuento aparte. Cuando alguien dice que es la cuna de la cultura del mundo, no está lejano a ello. Todo es historia, todo es legendario, El Vaticano y toda su pomposidad, tuvimos la oportunidad de estar muy cerca de SS Juan Pablo II.( le tomamos una foto), claro que nos tocó una de esas lluvias que duró toda la misa y tuvimos que cobijarnos bajo las columnas de la Plaza San Pedro, fueron 4 días inolvidables recorriendo lugares y museos, en los que cuesta entender cómo en aquellos tiempos se podían edificar estos monumentos. La Capilla Sixtina es un punto aparte, sobre todo ahora que está restaurada, permite apreciar en toda su magnitud esa gran obra del genio más grande de la pintura: Miguel Angel. La Plaza España es un lugar en donde se juntan todas las culturas, hay una diversidad de razas, religiones y culturas que en ese lugar, creo que se conoce el mundo. Qué decir de la “La Fontana de Trevi”, un lugar pequeñito pero con mucha historia, la verdad es que Roma, como toda Europa en general, necesita de muchas visitas para realmente conocerla, creo que lo que nosotros hicimos fue dar una pequeña pasada.
Partimos en avión a Barcelona, dejando atrás lo más bello y atractivo y, espero algún día volver para seguir extasiándome de la belleza de Roma. En Barcelona tomamos un tour para recorrer la ciudad, que al igual que en otros lugares de Europa, son de aquellos que te permiten ir pasando por distintos lugares y después retomar el tour y, seguir a otros paisajes. Esta es una ciudad llena de íconos, como ejemplo la Catedral de la Sagrada Familia que lleva 100 años en construcción y, según lo más optimistas, dicen que faltan otros 25 para terminarla. Lo otro importante de destacar es que, como aquí se hicieron los Juegos Olímpicos, quedó toda una ciudad moderna y llena de posibilidades para recibir a mucha gente.

Después de Barcelona, de vuelta a Madrid, donde nuevamente nos esperaban Sergio y Nancy para conocer realmente Madrid, recorrimos los Museos, el Valle de los Caídos, El Escorial, parques y, en fin, todo lo que hace de esta ciudad, como dice mi amigo Sergio, un lugar realmente para vivirlo, una de las curiosidades que nos tocó ver fue la procesión de la Virgen de la Almudena, patrona de Madrid, esta es una actividad que los Madrileños disfrutan en toda su magnitud, se ponen sus mejores Galas y dura prácticamente todo el día.

Después partimos a Sevilla, con nuestros amigos en el famoso AVE, tren que no corre; vuela, son 700 kilómetros que los hace en dos horas y media, seguimos viendo monumentos, museos, iglesias y todo lo que más se pudo, impresiona la Catedral de Sevilla por su majestuosidad, recordamos que ésta fue construida en la invasión de los Moros y, posteriormente fue adaptada por la Iglesia Católica. De vuelta a Madrid, pasamos por Córdova, una ciudad muy simpática y también llena de historia.

En Madrid, ya nos quedaba poco tiempo de nuestro viaje, porque si bien se disfruta de todo lo que el Viejo Continente ofrece para ver y admirar, igual se echa de menos el terruño, la familia y, en especial, los nietos que nos esperaban en casa.

Este es un relato que, no pretende otra cosa que dar testimonio de lo que se puede disfrutar siendo trasplantada y, de la gran cantidad de cosas que se pueden hacer. Mi deseo es que todos aquellos trasplantados que tengan la oportunidad, disfruten la vida lo máximo posible, que es la única forma de dar gracias a la Vida por esta nueva oportunidad y, es el mejor homenaje que se puede hacer a quien fue mi donante.

Este testimonio está dedicado especialmente a la Familia Sarmiento Mac Innes, que hicieron posible que nuestra estadía fuera lo más placentera y sin inconvenientes. Por supuesto, también se lo dedico a mi familia, que nos facilitaron en gran parte esta oportunidad.

 
 
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