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Juan Brevis
Superé mi cobardía para darle vida a mi hermano
De izq. a der., Santiago Brevis( trasplantado renal) junto a su hermano Juan ( donante renal)
 

Hola queridos amigos, me llamo JUAN BREVIS, 29 años vivo en la ciudad de Temuco y esta es mi historia como donante de órgano (en la imagen Juan Brevis Soto, donante de un riñón para su hermano).

Era el año 2007 y en ese tiempo yo estaba en la ciudad de Santiago, trabajaba en un hotel cerca de plaza Italia y estudiaba actuación teatral por las tardes, Mi familia es de Temuco y solamente nos comunicábamos por teléfono, cuando tenía la oportunidad, viajaba a ver a mi familia.

Mi hermano Santiago comenzó  a sentirse mal, con síntomas de fiebres, con la presión alta, nadie sabía por qué, se hicieron algunos exámenes y no encontraban los resultados, pero a mí nunca me dijeron nada para no entorpecer mi trabajo y mis estudios, cuando me llamaban por teléfono me decía que todo estaba bien, hasta que en uno de sus exámenes encontraron insuficiencia renal, sus dos riñones ya no podían funcionar más,  a futuro la situación era grave por lo tanto comenzó a dializarse. Yo hasta ese momento, no sabía nada, de repente mi hermano Santiago me llama por teléfono para saber cómo me iba en mis estudios pero él nunca dio algún indicio. En mi familia tenía que ser  el donante, primero comenzó mi hermano Cristian, el tercer examen salió negativo, luego vino mi hermano Víctor, estaba listo para someterse a examen y tuvo un accidente que le afectó el pulmón, parece que el destino quería otra cosa, hasta que sonó mi celular, era mi madre y me contó toda la verdad de la situación que estaban pasando, asó que viajé a Temuco a ver a mi hermano y allí estaba con su cara hinchada, dializándose, lo vi bastante mal pero él siempre demostrando que estaba bien, le pregunté: -“ ¿Por qué te purifican tu sangre con esa máquina?”-  y él me dijo: “ Para poder vivir…”- y la verdad es que me asusté demasiado. Había que tomar luego una decisión, así que dejé mi trabajo ,mis estudios y volví a Temuco a someterme a una gran cantidad de exámenes.

Acá en Temuco trabajé en un hotel cerca del cerro Ñielol y comencé hacer mi protocolo de estudio del donante vivo; éstos son algunos de los exámenes que me hice: examen físico, sanguíneo, sección bioquímica, exámenes de laboratorio, urología, orinas, sección de coagulación, sección de hematología, entre otros  más una gran cantidad de exámenes que duraron 9 meses, todos con resultados buenos. Durante el período de exámenes sufrí bastante porque tenía miedo a las inyecciones y tampoco  podía ver los programas de cirugía por televisión, además era adicto al cigarrillo, fumaba 17 cigarrillos diarios, pero tenía un propósito:  salvar la vida de mi hermano.

Los profesionales tantos  médicos , como enfermeras, procuradores de órganos, todos ellos me entregaron mucha información sobre los trasplante de órganos.

LLEGÓ EL DIA DE LA OPERACIÓN

Antes que entrara a someterme a la operación quirúrgica, me despidieron de mi trabajo, cuando les entregué la fecha exacta de la operación, porque iba a tener un mes de licencia médica y para la empresa yo no les servía, posteriormente toqué miles de puertas por lo que me hicieron pero nadie se atrevió a ayudarme porque iba causar mucha polémica mi despido laboral.

El 14 de octubre del 2008 fue la fecha de la operación quirúrgica y fue en el hospital Regional de Temuco, yo llegué un día antes a hospitalizarme, esa noche mi hermano me llama por celular y me pregunta : “Juan , ¿estás seguro de lo que haces?”-  y yo le contesté : “ Sí,  estoy tranquilo,  no te preocupes”- ,luego saqué una foto de mi hija, le di un beso y me quedé dormido.

Al otro día desperté a las 06de la mañana,  me bañé tranquilamente ,y luego me pusieron suero ,mis compañeros que estaban hospitalizado me levantaban su dedo pulgar diciendo: “ Ánimo, fuerza, va a salir todo bien”-luego me llevaron a la sala de  la operación ,cuando pasaba por los pasillos del hospital mi mente y mi cuerpo estaban en otra órbita, no sentía nada, no tenía miedo, tampoco temor, solamente me entregué a Dios, llegué a la Sala Quirúrgica, me pusieron la anestesia, cerré los ojos y  de ahí no supe nada más. La operación duró 4 horas aproximadamente, después cuando desperté no lo podía creer; me había sacado un riñón para dárselo a mi hermano y salvarle la vida. La operación fue un éxito, estuve una semana en recuperación y toda la gente me felicitaban, se me llenaban los ojos de lágrimas porque no podía creer lo que había hecho, después de todo lo cobarde que fui, la verdad es que todavía no lo creo,  a veces cuando estoy solo me emociono y le doy gracias a Dios por sacarme mi cobardía, ahora si tuviera que dar otro riñón, lo haría de nuevo porque donar órganos es dar vida y, eso es lo más importante aquí. También hay destacar a todos los profesionales como doctores, cirujanos, enfermeras, paramédicos, auxiliares; a todos ellos decirle muchas gracias por su gran labor profesional (en la imagen Familia que acogió a Juan Brevis en Santiago).

Ahora mi hermano hace una vida totalmente normal, trabaja como cualquier persona sin ninguna complicación.

Ojalá que las personas se atrevan a ser donante de órganos, que no tengan miedo, se lo van agradecer miles de personas que están esperando por un órgano.

JUAN BREVIS.

 
 
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