Benita Tuki Hei e Irene Elizalde,
trasplantadas de riñón de vacaciones
en la Isla de Pascua.
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El
7 de junio de 1989 Benita Tuki recibió su trasplante
de riñón, después de ese día
su vida cambió por completo. "Todo comenzó
a ser diferente. Antes de la operación no podía
tomar agua, no podía comer frutas ni verduras,
tampoco moverme mucho y me sentía muy cansada,
pero lo peor era el no poder estar con mi familia, en
especial con mi hijo pequeño".
Benita ,
habitante de Isla de Pascua, estuvo cuatro años
sin ver a sus seres queridos por causa de la diálisis
que duró tres años, más un período
de cuidado. Su especial situación llamó
incluso la atención de los médicos que
la trataban, quienes en ocasiones esporádicas
le permitían viajar a "la isla", por
cuatro días como máximo. "A pesar
de que eran poco tiempo me servía para llenarme
de fuerzas; necesitaba sentir mi casa y la compañía
de mi esposo e hijos", señala. |
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Durante
este proceso, Benita bajó treinta kilos ya que sólo
podía comer alimentos secos y en pequeña cantidad,
pero también la afectó el haber vivido sola
durante un año, situación que la sumió
en una profunda pena que más tarde se revirtió
cuando sus hijas se trasladaron a Santiago para ingresar a
la universidad.
"Esta experiencia
me ha hecho ver la vida desde otro punto de vista, me ha hecho
disfrutar cada momento", afirma Benita, quien además
nos cuenta que ha valorado aún más su hogar,
su familia, su vida e incluso la libertad de poder comer y
beber todo aquello que desea.
Benita e Irene,
ambas trasplantadas de riñón, se conocieron
en Isla de Pascua y vivieron una inolvidable experiencia.
"No nos conocíamos, pero nuestro encuentro fue
muy especial, ya que el hecho de haber pasado por lo mismo
hizo sentirnos identificadas la una a la otra y, gracias a
eso compartimos nuestras experiencias y disfrutamos de largas
conversaciones", señala Benita.
Con respecto a
aquellos que aún esperan ser trasplantados, Benita
les dice que no se dejen vencer ya que a veces, se puede perder
la esperanza y la fe, pero hay que recordar que siempre hay
alguien entregando apoyo y una familia esperando por uno. |