Por Andrés Salinger
-“Uno a veces no le toma el peso al tema de la donación de órganos y la importancia que es dar vida cuando uno ya no puede seguir viviendo, pero la verdad es que es súper simple: Si yo no hubiese recibido el órgano ahora estaría muerta.”-
Tiene toda razón Marlenne, una mujer que ha sido bendecida por un órgano que hoy le permite vivir con completa normalidad, luego de una larga enfermedad hepática. Sorprende esta mujer por la forma cómo ve las cosas: “Siempre de todo lo malo yo le veo lo positivo, me aferro a eso y así me doy ánimo, lo cual sin duda me ha ayudado a lo largo de mi vida a pasar muchas penas y poder sobrellevarlas”.
A Marlenne le detectaron una hepatitis crónica auto inmune, una enfermedad en la que el propio sistema inmunológico ataca a un órgano determinado, en este caso el hígado. A pesar de que le dijeron ya, 12 años atrás que esta enfermedad desembocaría en la necesidad de un trasplante, ella nunca le tomó el peso a lo que significaba esto y, optó por seguir viviendo su vida tal cual la venía haciendo. Dos años antes del trasplante, la enfermedad ya estaba muy
avanzada y ahí empezó a notar más cansancio, dolor en las rodillas y una hinchazón en el abdomen. Luego de sufrir una hemorragia que la tuvo muy mal, entró en la lista de espera de un hígado que le permitiría seguir viviendo. Esta espera fue mirada con mucho optimismo y con alegría: “Sabía que todo iba a funcionar perfecto y que era sólo cuestión de tiempo, sabía que en algún momento me iba a tocar el turno y que luego todo quedaría atrás”. Incluso cuenta que el día del trasplante no se sintió nerviosa en ningún momento, y que antes de entrar a pabellón, estuvo con su familia relajada y riéndose.
“Después del trasplante, me di cuenta que a veces hay que tomarles el peso a las cosas, y no dejarlas pasar como si nada. Mi vida no ha sido fácil, y yo nunca quise vivir los momentos de pena a fondo, siempre traté de verlos con alegría, pero al parecer todas mis penas se fueron acumulando en una mochila y, finalmente, desembocaron en una depresión. Afortunadamente, tengo a mi familia conmigo y, yo tengo mucha fuerza interna para poder salir adelante”.
Han pasado dos años del trasplante y señala que hoy está bien y que, a pesar que le costó al principio, hoy ve claros cambios en su vida: “Ando con harta energía, tengo ganas de hacer cosas y espero volver a hacer deporte pronto, cosa que antes del trasplante veía imposible". Afortunadamente yo nunca estuve tan cerca de la muerte, nunca llegué a tener la angustia terrible que siente mucha gente, pero lo que si sé es que, si no recibía pronto el hígado, mi situación iba ser aún peor y, la angustia y desesperación empezarían a visitarme. Es por eso que trato de contar mi experiencia a mi círculo más cercano, para así fomentar la donación de órganos y, afortunadamente, ha tenido eco, ya que mucha gente se ha motivado por mi caso y hoy es donante de órganos.
Marlene cree fervientemente, que estos temas de la donación de órganos deben ser conversados en familia y, respetar la voluntad del donante ya que de nada servirá señalar en el carnet de identidad si uno es donante o no, si a la larga el que decide, es la familia: “Uno nunca cree que va a necesitar un órgano ajeno, por lo que este tema es un poco tabú dentro de la familia, pero sin duda, la conversación en la mesa es fundamental para saber la opinión y la voluntad que se tiene, con respecto a la donación de órganos".
En Septiembre del 2009, Marlenne aceptó la invitación que le hiciera la Corporación del Trasplante para acompañarlos a la Minera Los Pelambres ( Salamanca IV Región al este) con el objetivo de dar su testimonio y sensibilizar sobre este tema durante el lanzamiento de la Campaña “YO soy Donante”, organizada por el consorcio de ingeniería y minería Bechtel, Vial y Vives y la propia Corporación del Trasplante. Esta Campaña que se efectuó en todas las obras que el consorcio mantenía en la zona, más la incorporación de personal de la propia Minera Los Pelambres, sumado al apoyo de la Municipalidad de Salamanca, hicieron de esta Campaña una actividad muy especial. Por eso la presencia de Marlenne en terreno ( junto a Katherine Murat, joven trasplantada renal), permitió que todos los asistentes pudieran oír de primera mano el testimonio de esta buenamoza y simpática trasplantada.
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