Son las 23:35 hrs. del 9 de junio del año 2011.
Estoy tendido en mi cama junto a Paulina mi esposa y aunque el televisor esta prendido y lo observo, mi mente y pensamientos están muy lejos de ese lugar. Ya han pasado siete semanas desde que ingrese al programa de trasplante cardiaco y aun tengo vivo el recuerdo de cuando estuve hospitalizado y de todos los exámenes a los que me sometí para aprobar el ingreso al programa. Me siento muy debilitado física y mentalmente, sin embargo la esperanza y el amor, la dedicación y afán de mi familia, de mi hija Catalina y Paulina me sostienen frente a lo que pareciera inexorable…el final.
Ha sido un proceso largo y devastador, que se inicia hace ocho años atrás cuando sufro dos infartos el año 2004 y desde entonces mi corazón no detiene su proceso de deterioro. Dos anglioplastías, varias arritmias, un par de desmayos, un desfibrilador a cuestas, un hipertiroidismo y un sin numero de hospitalizaciones, se contienen en el balsámico esfuerzo familiar y personal par hacer frente y dar dura batalla a lo que sin duda en algún momento iba a suceder.
De pronto cierro los ojos y me traslado a aquella tarde en que le pregunto al Dr. ¿Cuanto tiempo demorará la llegada del corazón que necesito?, “...no hay forma de saberlo pero tienes que tener mucha fe y esperanza en que llegara pronto, lo importante es que ya estamos en campaña y lo traeremos lo antes posible, cuando llegue recibirás una llamada mía…” me responde. En ese momento comprendo que ha comenzado la cuenta regresiva y comienzo a convivir con sentimientos encontrados, angustia y esperanza, tristeza y amor, dolor y alivio. Mi foco en la vida cambia y comienzo a comprender definitivamente lo frágil que somos pero lo fuerte que es el corazón y el amor… me encomiendo entonces a la ciencia, a la competencia del equipo medico, al amor de mi familia y a mi coraje y actitud positiva… en ese momento solo pienso en vivir y disfrutar intensamente lo que me pudiese quedar de vida antes de que llegue mi nuevo corazón.
Desde que ingreso al programa de trasplante y comienza la espera, siempre tuve la extraña sensación de que la llamada que esperaba seria en día jueves o viernes. Esa semana en particular un gran optimismo me inundaba y tenia la convicción que iban a comenzar a pasar cosas que cambiarían mi situación y me sentía en extremo excitado y esperanzado.
Son las 23:45 y de pronto suena mi celular. De inmediato, intuyo que es la llamada que espero y luego de contestar, del otro lado del aparato una voz me dice “… Marcelo, tenemos un salvador, prepara tus cosas y te llamare en quince minutos para confirmarte lo que te estoy diciendo…”. Un escalofrío recorrió mi cuerpo y una mezcla de terror y esperanza me invade. A los diez minutos suena el celular y la voz me confirma “…estamos ok , vente inmediatamente al hospital, estamos listos y esperándote, ¡¡¡ apúrate ¡¡¡…”.
Camino al hospital, no cruzamos muchas palabras, una extraña tensión entre angustia y felicidad nos invade a mi hija, esposa y a mi. Detrás nuestro viene mi amigo de toda la vida Gerardo. Cruzo el portal de la unidad coronaria, luego me despido uno a uno de mis familiares y cuando vuelvo a despertar el salvador ya esta en mi cuerpo.
De inmediato me pregunto ¿De quien es?, ¿Quien me hizo este regalo maravilloso y quien es su familia? ….¡¡¡¡¡ estoy vivo !!!!! . Esto no puede ser otra cosa que un milagro, un órgano extraño a mi cuerpo que me permite seguir presente, que me permitirá nuevamente abrazar a mi mujer, a mi hija a mis seres queridos,
Luego reflexione
No tengo duda…
Ya han pasado siete meses desde que volví a nacer, desde que logramos inclinar la balanza a favor de la esperanza. He vuelto a vivir, hoy veo y siento cosas que ayer pasaban inadvertidas. Hoy todo se queda y se disfruta, hoy somos una familia nueva, con esperanza, con alegría, tenemos nuevos proyectos por delante, desafíos y futuro.
Solo sé que fuiste mujer y que tu familia me escogió para devolverme la vida…no estoy aún preparado para el encuentro pero desde aquí les envío mis bendiciones, mi gratitud y te prometo que esta vez sí cuidaré aquello que con tanto amor y generosidad me has regalado…LA VIDA.
Marcelo Eitel Q.
Teléfono: (2) 274 27 00
Fax: (2) 269 12 88
E-mail: corporacion@trasplante.cl
Rancagua 0250 - Providencia
Santiago - Chile
Comentarios
Un abrazo y mucho éxito.
Saludos, Javier R.
Bella familia!!! me encantó tu testimonio. Te felicito porque no todas las personas son capaces de expresar con esa claridad sus sentimientos!!!
Te mando un tremendo abrazo y felicitaciones por las dos mujeres maravillosas que tienes a tu lado.
Paulin Robertson
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