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El Páncreas

Detrás del estómago encontramos una glándula de forma alargada y plana, que encaja de manera precisa en la vuelta que da el duodeno: el páncreas.
El páncreas es un órgano glandular (produce hormonas) situado profundamente por detrás del hígado y del estómago. Pesa unos 90 gramos y es una glándula de secreción interna y externa. Secreta el jugo pancreático, rico en enzimas que descomponen las proteínas, grasas, hidratos de carbono y ácidos nucleicos, así como también la insulina, hormona fundamental en la regulación del metabolismo de los carbohidratos, ya que controla el nivel de glucosa.
El páncreas tiene una longitud cercana a los 15 centímetros y es una verdadera cápsula que alberga en su interior numerosos lobulillos, los que producen y secretan enzimas digestivas. Es importante destacar que entre cada uno de ellos se ubican los islotes de Langerhans, verdaderas fábricas de insulina.
Los jugos generados en el páncreas se dirigen por los conductos menores hacia el conducto pancreático principal y accesorio.
Desde allí, a través de un ensanchamiento del duodeno, denominado ampolla de Vater, se abocan a cumplir con su tarea digestiva.

 

Afecciones pancreáticas

- Cáncer de páncreas: entre sus síntomas destacan el dolor abdominal superior y continuo que irradia hasta la espalda, además de la pérdida del apetito, peso e ictericia (coloración amarilla de la piel y de la membrana ocular).
Las células anormales, por lo general, comienzan a proliferar desde la cabeza pancreática, alrededor de la ampolla de Vater. El tejido del páncreas pierde su organización normal y, visto al microscopio, presenta grupos de células malignas de forma irregular.

Pancreatitis

Proceso inflamatorio agudo del páncreas exocrino reversible que puede comprometer diversos grados de inflamación aguda hasta la necrosis glandular y periglandular de magnitud variable que se asocia a diferentes etiologías.
Su curso clínico comprende cuadros de evolución benigna de tratamiento esencialmente médico, hasta enfermedades muy graves con complicaciones importantes, algunas de las cuales son de manejo quirúrgico
La pancreatitis crónica suele seguir a ataques repetidos de pancreatitis aguda, porque el páncreas no se recupera por completo entre los ataques.
Gradualmente, se inhabilita para suplir los jugos digestivos y las hormonas necesarias a la buena salud.
CAUSAS
Alcoholismo.
Enfermedades de la vesícula biliar o los conductos biliares.
Obstrucción por cálculos del conducto pancreático, cicatrices o cáncer de evolución lenta (raramente).
Lesión abdominal.
Infección viral.
Hiperlipidemia (sobre todo los triglicéridos muy elevados).

El síntoma general es el dolor abdominal. Habitualmente es de inicio rápido, intenso, constante, ubicado en el hemiabdomen superior, clásicamente irradiado “en faja”, de difícil control , se irradia al dorso y aumenta con la ingesta de alimentos. Otro síntoma importante es el vómito y estado nauseoso.
La distensión abdominal, el íleo paralítico, la ictericia y el colapso cardiocirculatorio pueden estar también presentes, en especial en aquellos casos más graves.

 

Diabetes
En breves términos, el páncreas produce la insulina, hormona necesaria para que la glucosa, presente en la sangre, se incorpore a las células.

Una carencia de insulina, o una resistencia a la acción de ella por parte de las células del cuerpo, tendrán como consecuencia que la glucosa no pueda entrar a la célula y se aumenten sus niveles en la sangre, situación conocida como hiperglicemia, una de las características principales de la diabetes.
Cabe destacar que la glucosa es una sustancia fundamental para el correcto funcionamiento del organismo, ya que nos provee de energía.

Existen varios tipos de diabetes: las 1 y 2 son las más conocidas. Alrededor del 90 por ciento de los diabéticos pertenecen al tipo 2, cuya característica principal es que el cuerpo no responde adecuadamente a su propia insulina o a la que se les inyecta. Esto se conoce como resistencia a la insulina, la que provoca que el páncreas tienda a una "hiperproducción" de la misma ,con la idea de mantener glicemias normales , hasta que la resistencia es tal, que el órgano no es capaz de mantener tal rango de producción. En este momento se provoca la elevación de la glicemia y se diagnostica la diabetes.

Los problemas coexistentes a la hiperglicemia tienen relación con que la insulina no sólo tiene el rol de permitir la entrada de la glucosa a las células, sino también cumple con una serie de otras funciones vinculadas a diversas áreas. Por consiguiente, la sobreproducción insulínica, junto con la hiperglicemia, afectan múltiples sistemas y órganos. Por ejemplo, en las personas con diabetes, el revestimiento de los vasos sanguíneos puede engrosarse, haciendo que el flujo de la sangre sea dificultoso. De esta forma, llegan menos nutrientes a los órganos, y como resultado puede producirse la cardiopatía coronaria o la embolia cerebral. Los vasos sanguíneos también pueden sufrir daños en otras partes del cuerpo, lo que lleva a problemas en los ojos, en los riñones, y en la circulación de piernas y pies.

 

 
 
 
 
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