- ¿Qué significado tiene que un Hospital público como el Barros Luco haya realizado su trasplante número 1.000?
Es el fruto del trabajo de mucha gente que partió con esto, teniendo sólo la ilusión de apoyar a los pacientes renales crónicos, y que ha seguido adelante, de manera profesional y dedicada.
- ¿Qué significa este hecho para usted como especialista en el tema?
La satisfacción de haber comenzado hace muchos años y darse cuenta de que ha llegado a su madurez, que tiene vida propia y que el futuro se ve bien. Además, las cosas han ido cambiando en todo este tiempo. Los desafíos de los inicios que eran casi exclusivamente del punto de vista técnico del trasplante, en el sentido de cómo hacerlos y de solucionar los problemas relacionados con la cirugía misma, han ido evolucionando hacia las dificultades inmunológicas y a la obtención de la cantidad suficiente de órganos, entonces han cambiado las preocupaciones, ya que en un principio la obtención de órganos casi no tenía importancia, porque como se estaba recién empezando no había presión por hacer muchos trasplantes, pero ahora la carencia relativa de órganos ha pasado a ser lo más importante, pues a medida que más trasplantamos, más órganos necesitamos y hay más pacientes esperando y cada vez se hace más escaso el trasplante.
- ¿Consideraría exitosa la labor realizada por el hospital en este sentido?
Si se mira desde el punto de vista de la cantidad de trasplantes efectuados, diría que sí, porque se trata de un programa que funciona bien, que trasplanta bastante, pero como todas las cosas, tiene sus carencias y limitaciones, es decir, quisiéramos ser mucho mejores, trasplantar más, pero para eso necesitaríamos más elementos. Ahora, en relación con los resultados, los del hospital Barros Luco son de los mejores en el país y generalmente, estos dos hechos -la cantidad y los resultados obtenidos-, siempre van de la mano, es decir, los grupos que tienen mayor experiencia tienen mejores resultados, eso se da en todas partes del mundo, incluso en Estados Unidos un centro que trasplante menos de 20 enfermos al año queda desacreditado automáticamente, porque se sabe que si no hay experiencia aumentan los problemas. |