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Historia  

Primer Trasplante renal de donante cadÁver en Chile

(relato del Dr. Fenando Morgado T.)

 

  “En 1955 entré a trabajar en tipificación de tejidos con el Profesor Gustavo Hoecker (Premio Nacional de Ciencias) del Instituto de Inmunogenética de la Facultad de Medicina  de la Universidad de Chile. El venía llegando del laboratorio del Dr. Gorer de Gran Bretaña y con la Dra. Olga Pizarro desarrollaron todo el sistema de antígenos de histocompatibilidad (los llamábamos en ese tiempo "de
transplante") en el ratón y que hoy se conocen como el sistema H2 del Complejo Mayor de Histocompatibilidad.
      Posteriormente y con la experiencia de transplante de piel, médula ósea y tumores en ratones, la Facultad de Medicina me otorgó en 1962 una ayuda  para comprar material quirúrgico y comenzamos con el Dr. Augusto Alvarez-Salamanca, cirujano plástico ya fallecido, a realizar transplantes de riñón en perros en la cátedra de fisiopatología del Dr. Enrique Egaña Barahona.
    En 1964, como becado de cirugía y biología, fui a la Universidad de Columbia en Nueva York (Cooperstown), en donde me asocie al grupo de transplante  del Departamento de Medicina y Cirugía Experimental de la Universidad. Allí perfeccioné la técnica quirúrgica  de transplante de riñón y pulmón,  y los sistemas de preservación "in vitro" de órganos que usaban cámaras hiperbáricas artesanales.
    Al volver a Chile ingresé al Departamento de Medicina Experimental de la Universidad de Chile que dirigía el Profesor Jaime Talesnik. Allí implementé  un  laboratorio de transplantes que compartí con el Dr.
Guillermo Piwonka, cirujano vascular que trabajaba con el  Dr. Juan Pablo Allamand. Yo a mi vez trabajaba en  Cirugía con el Dr. Ruperto Vargas Molinares. Tanto del decano Amador Neghme Rodriguez como el director de la Escuela de Medicina Benjamin Viel Vicuña, estaban al tanto de estos incipientes esfuerzos y los apoyaban.
    Con el Dr. Piwonka,  limpiamos jaulas, pintamos paredes y pusimos una perrera. Solo nos acompañaba nuestra imaginación  e ilusión de juventud para iniciar un programa de transplante de riñón y pulmón en perros , cuyos resultados presentamos a la Sociedad de Cirujanos de Chile. En el hecho  mi trabajo de ingreso a la Sociedad se tituló "Homotransplante de Pulmón en Perros".
     Al. al llegar al laboratorio un joven médico becado el Dr. Jorge Roman, pensamos entre los tres realizar el primer transplante de riñón en humanos y nos contactamos con el Dr. Ernesto Oberhauser como nefrólogo, el Dr. Fernando Lazcano y Vukosic que mantenía un servicio de nefrología, y nuestros amigos cirujanos Hernan Diaz Mac Donald y Raul Kappes. Nos pareció necesario agregar al grupo a un urólogo e invitamos al Dr. Fernando Hidalgo que trabajaba en un hospital distinto al nuestro. Invitamos a agregarse al equipo a la Srta Sylvia Gianelli como arsenalera, y al Dr. Larraín y la Dra. Soto como hematólogo y laboratorista respectivamente. La Dra. Mireya Silva y el Dr. Murray fueron  los patólogos.
    Al paciente lo encontramos en Octubre de 1966 en el Hospital San Borja con una insuficiencia renal terminal y en coma urémico. Estaba casado y había un profundo dolor familiar por el deceso inminente que se aproximaba. Me atreví a hablar con su  esposa . para explicarle la naturaleza de lo que podíamos hacer y la absoluta falta de seguridad de un éxito. Ella aceptó.
Lo trasladamos al Hospital José Joaquín Aguirre, donde los nefrólogos lo recuperaron con hemodiálisis y esperamos 2 semanas por un dador. A los pocos días  apareció un paciente en el Servicio de Urgencia del hospital que había sufrido un traumatismo encéfalo craneano , con un hematoma subdural que fue declarado fuera de posibilidades quirúrgicas por los neurocirujanos.
    En una votación que habíamos realizado entre los miembros del equipo quirúrgico se había decidido que fuera yo quién actuara como  cirujano en la operación,  el Dr. Piwonka como primer ayudante, y el Dr. Hidalgo en las conecciones urológicas. Los Drs Diaz MacDonald y Kappes se encargarían de remover el riñón del dador.
    La noche anterior al transplante llegó al laboratorio a hablar conmigo el Dr. Walter Sunkel, reconocido cirujano vascular de la época, quién me preguntó por mi edad .Yo tenía  29 años. Al saberlo el Dr. Sunkel se ofreció a ayudarnos ya que todos nosotros no teníamos su reputación y si algo andaba mal seriamos muy mal vistos por esta aventura médica. Acepte su generosa oferta y el injerto lo colocamos  entre los cuatro  , el Dr. Sunkel, el Dr. Piwonka, el Dr. Hidalgo  y yo.

El grupo sanguíneo del dador  (la única tipificación que teníamos ) era compatible con el de nuestro paciente receptor  y a su fallecimiento procedimos al  transplante. Como anécdota, usamos de cámara hiperbárica para preservar el riñón, un tanque de pintar al duco que había comprado personalmente en una ferretería de Santiago, a la  que le anexamos oxigeno a presión en un cubeta con hielo. El Imuran , el inmunosupresor de ese tiempo , me lo había donado un laboratorio y la cortisona la puso el hospital. El paciente vivió algunos meses, pudo pasar esas Navidades en su casa, y falleció de una hemorragia digestiva por una hernia hiatal que tenía y que no descubrimos en los exámenes previos que le fueron hecho. El riñón transplantado no se había rechazado.
Esta experiencia fue publicada en la revista médica de Chile.
Luego de nuestro transplante en el Servicio de Urología  los Doctores Roberto y Fernando Vargas Delanuay (con quién era  compañero de curso) se realizó el primer transplante de vivo a vivo. El nuestro fue de cadáver a vivo. Ello provocó  algunas discrepancias académicas acerca de cual sería el mejor método desde el punto de vista ético con los inmunosupresores con que contábamos, si de vivo a vivo o de cadáver a vivo.
Esta es la verdad del primer transplante realizado en Chile , y pienso que a la luz de la realidad de los transplantes en Chile, todos los que  1966 nos embarcamos en este acto médico nos sentimos orgullosos de haber abierto una esperanza que algún día, cuando no se requiera de inmunosupresores y aprendamos  a reconocer lo ajeno como propio, traerá la solución a muchas graves y dolorosas enfermedades..

 

Afectuosamente,

Dr. Fernando Morgado T.

 
 
 
 
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