Fresia Verdugo Moreno: Una mujer fuerte

“...de alguna forma siempre está con nosotros y parte de ella vive en otros...”

Fresia, una mujer fuerte

Fresia VerdugoEl día jueves 11 de agosto, mi madre, Fresia Verdugo Moreno, asiste acompañada de mi padre a someterse a una intervención quirúrgica ambulatoria para extraer un lipoma en su cabeza, a la cual había sido llamada esa misma semana. Durante la mañana devuelvo una llamada de mi padre y me responde que algo le pasó a mi mamá, no me da más detalles y me dice que debo viajar a Santiago de inmediato; sin entender lo que pasa, me dirijo al primer bus que encuentro desde Cauquenes: un viaje de 5 angustiantes y largas horas. Durante el trayecto logro comunicarme nuevamente con mi padre, quien me comenta que mi madre había sufrido un accidente cerebral y que será trasladada a la urgencia de la Posta Central. Sigo sin entender, pasan muchos pensamientos en mi cabeza, quedando por minutos paralizada y llorando angustiosamente por no tener mayor información. Aproximadamente, a las 5 de la tarde llego corriendo al hospital donde fue trasladada mi madre; recién ahí entiendo la gravedad. Cuando entro a la sala, me encuentro con mi madre en coma, entubada, llena de mangueras, agujas y máquinas; sin duda, jamás me imaginé encontrarme con esa situación en donde los médicos me informan que se encuentra en extrema gravedad. Durante esos minutos, junto a mi padre, le hablamos y acariciamos con la idea que ella nos escucha, instintivamente me despido de ella, diciéndole que si debe partir, lo haga y que nosotros estaremos bien.

Aproximadamente a las 8 de la tarde, el neurocirujano nos entrega los últimos resultados de los exámenes, comunicando y confirmando muerte cerebral, nos menciona que nos despidamos de ella y que cuando estemos “preparados”, tendremos que tomar decisiones. Mi madre siempre había manifestado su deseo de ser donante de órganos, decisión que respetamos.

En medio de la confusión, la pena y el dolor, junto a mi padre y mi primo pudimos encontrar claridad y recordar las conversaciones sobre las donaciones de órganos. Las enfermeras a cargo siempre atentas y respetuosas, facilitaron el proceso. Teníamos muchas dudas en ese momento, las cuales respondieron una por una, era el momento que jamás pensamos vivir, pero que estaba sucediendo. Mi madre era una persona muy sensible, amable y humanitaria, como familia siempre habíamos conversado el donar los órganos en caso que fuera posible, y como ella lo quería, respetamos su deseo.

Han pasado 6 meses, desde la partida de mi madre, todo ha sido muy difícil para nosotros, jamás pensamos en que pasaríamos por una situación así, es difícil recomenzar y continuar sin una de las personas más importantes en nuestras vidas. Sin embargo, sabemos que de alguna forma siempre está con nosotros y que parte de ella vive en otros y ha podido contribuir a la alegría y esperanza de otras personas.

Mi invitación a través de nuestra historia es a que como familias conversen sobre las donaciones de órganos, nosotros nunca imaginamos que nos ocurriría algo así, pero ocurrió... y pese a todo sabíamos que hacer. Existen muchas dudas y prejuicios sobre la donación totalmente válidos, pero que muchas veces son por temor y desconocimiento. Espero que tal vez este relato haga reflexionar a las personas que dudan sobre donar sus órganos, nosotros sabemos lo que significa perder a una persona querida, y tenemos la certeza de lo que significa tener una segunda oportunidad y de alguna forma contribuir a ello.

Mi madre sin esperar jamás algo a cambio, tuvo siempre la claridad de donar, sin la necesidad de conocer a las personas, siempre lo supo y lo hizo saber. Como familia agradeceremos a quienes estuvieron y han estado con nosotros, a nuestros amigos, familiares y enfermeras a cargo de la unidad de donación, podemos dar fe que su destino era ése, como siempre, continuar ayudando a los demás.

Fresia, tuvo un gran corazón, corazón que esperamos esté latiendo en otra persona, tan fuerte como lo hacía en ella.

Te amamos.