| El termino bioética es introducido en
la década de los 70 por un oncólogo norteamericano
llamado Van Rensselaer Potter. Según explica el mismo
Potter, Bio significa en griego la vida y ética está
relacionada con la costumbre de los deberes.
Para poder entender
la importancia de la bioética, es necesario conocer
el contexto histórico en el cual origina. Durante la
primera y sobre todo la segunda mitad del siglo XX, los avances
de la medicina, especialmente desde el punto de vista tecnológico,
convirtieron al hombre de espectador a manipulador. Las profundas
transformaciones tecnológicas de la práctica
médica y el desciframiento del código genético
junto con una serie de experimentos realizados en seres humanos,
bajo normas alejadas a la ética, demostraron la necesidad
de regularizar esta situación. Es en este contexto
cuando aparecen los derechos de los pacientes y la necesidad
de respetarlos en la toma de decisiones.
La Bioética surge como una forma de protección
por parte de los biólogos frente a los avances de la
medicina. Ellos no quisieron caer en el mismo bochorno ocurrido
con la bomba atómica y los experimentos nazis. La bioética,
entonces, se convierte en una disciplina que pretende ayudar
en la toma de decisiones en forma justa y prudente. Busca
responder las siguientes interrogantes: ¿Es todo lo
técnicamente posible, éticamente bueno?, ¿Es
la técnica siempre buena?, ¿Puede haber conflictos
entre el poder técnico y el deber moral?
En este contexto histórico aparecen los principios
básicos de la bioética, beneficencia, no maleficencia,
autonomía y la justicia con la intención de
enfrentar los dilemas éticos de la medicina de la forma
más justa y posible.
Según el biotecista español Diego García,
“los trasplantes de órganos y la bioética
comparten el hecho de que su nacimientos es casi simultaneo
y los problemas éticos que han ido planteando la donación
y el trasplante de órganos coincidió con los
problemas de la Bioética”
Para poder entender mejor esta idea es necesario dividir
los problemas éticos que presentan la donación
y trasplantes según su desarrollo y época.
Durante la década del 50, el principal dilema ética
radicaba en la idea de “mutilación del cuerpo
humano” considerando que la extracción se hacía
de un donante vivo y sano, a fin de trasplantarlo a otro.
¿Es ético producir una lesión a un sujeto
sano a fin de salvar a otro?
Durante la década de los 70 se volvió una realidad
la donación de cadáver, esto se debió
a la nueva definición de muerte cerebral y las técnicas
de soporte vital. Se pretendía solucionar así
la escasez de órganos. Esto hizo que, junto al desarrollo
de los inmunosupresores cada vez más eficaces y seguros,
los trasplantes se convirtieran en un arma poderosísima
y terapéutica. La donación es vista como un
acto solidario, generoso, altruista, no comerciable.
Durante le década de 80 y 90 el problema ético
se centro en la escasez de órganos, la necesidad de
desarrollar criterios justos en la distribución, la
confección de las listas de espera y la necesidad de
crear una organización eficaz para regular todo esto.
Un claro ejemplo de ellos es el caso de España. Los
trasplantes requerían una compleja estructura organizativa
que abarcara un amplio espacio geográfico y equipos
especializados., Las preguntas clásicas eran: ¿Cómo
distribuir recursos escasos?, ¿Cómo seleccionar
o clasificar a los pacientes?
Durante el comienzo de este milenio los problemas éticos
radican una vez más en la fase experimental que significan
los avances científicos de la ingeniería genética,
es decir la clonación, las células madres, los
órganos artificiales y los xenotrasplantes. El peligro
está en convertir los órganos en productos comercializables
como cualquier otro producto sanitario. Esto pondría
en peligro la donación altruista y obligaría
a elaborar normas completamente nuevas de manejo.
Además existe el real desconocimiento de las implicancias
que significa la fase experimental, propias de este período.
Hay una urgente necesidad de regular estas investigaciones.
Por lo tanto, a medida que avanzan los trasplantes, es necesario
que la bioética camine a la par de este progreso para
que no se cometan injusticias y que la solución de
dilemas éticos se haga de una manera más prudente,
para ayudar a aquellos que necesitan de un órgano para
vivir.
Bibliografía
1.- “Ética de los Confines de la Vida”.
Diego García, Editorial Búho. Bogotá,
Colombia. 1999
2.- “Trasplante de Órganos: Medio Siglo de Reflexión
Ética”. Diego García, artículo
Revista Nefrología. España, 1998.
3.- “Aspectos Éticos de los Trasplantes de Órganos”.
Dra. Rosa Angelina Pace, especialista en Cirugía General,
Master en Bioética. Cuadernos del Programa Regional
de Bioética. OPS, 1997
4.- Cuadernos de Salud, Títulos. Trasplantes, edita:
Consejería de Salud de la Comunidad de Madrid, 1998. |